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Cuando ser expat es un conflicto de sensaciones

octubre 02, 2017

Ya estoy de vuelta en casa, decidí tomarme unas vacaciones improvisadas, en plan último minuto en Septiembre. Y es que a la vuelta de Agosto, se me hizo un poco duro volver a Dinamarca. No hemos tenido buen verano con un clima malísimo y encima, las vacaciones planeadas como que me supieron a poco. Pero tengo que confesaros que en mis últimos viajes a España, me ha dado una sensación extraña. Yo lo llamo el "síndrome del expat". Tal vez a ti también te pase, (¿o no?) y de eso va la reflexión de hoy.


El síndrome del Expat

Lo denomino para describir esa sensación que uno tiene de desubicación, generalmente producida tras haberse establecido durante un largo periodo en un país diferente al de nacimiento. Una ya lleva muchos años viviendo fuera, tiene un hogar, en algunos casos ha formado una familia y seguramente con un trabajo.
Suele pasar que cuando hay ocasión de hacer un viajecito, tendemos al menos una o dos veces al año ir a nuestro país, para visitar a familiares y amigos y de paso volver a revivir nuestra ciudad como cuando vivíamos antes de marcharnos al extranjero. Pero no es sorpresa que parece que una no siente esa conexión o no de la misma manera que antes.

Ni de aquí ni de allí

Los primeros días una está feliz. Los mimos de la familia y amigos, la comida que tanto se echa de menos, o lo más preciado en mi caso, el clima. Esa luz, mi Lorenzo que brilla de esa manera en Madrid como no lo hace en Copenhague.
Pero pasados los días, te das cuenta de que algunas cosas han cambiado. Tus amigos comentan programas, historias de gente que a ti ni te suenan de nada. El ambiente en el autobús para ir al centro, no es igual que cuando solías cogerlo todos los días para ir a la facultad. Hay tantas cosas que han cambiado... Pero al mismo tiempo echas de menos otros aspectos de tu país de acogida. Cosas o costumbres que ya has tomado y echo tuyas. Las añoras aunque sabes que pronto vas a volver.
Es entonces cuando te das cuenta que no te sientes al cien por cien ni de allí ni de aquí. ¿Cómo es posible? ¿Por qué ha pasado? ¿Es esta sensación permanente?

Lleva contigo lo mejor de cada sitio

Para algunos puede ser permanente, un estado de ánimo que nunca llega a pasar del todo. Pero para otros (así lo veo yo) es una cuestión temporal de actitud. Esa sensación de no sentirse del todo de un sitio se convierte en algo pasajero cuando tomas la determinación de tomar lo mejor de cada país, de cada cultura y evolucionar. Adaptarte a una realidad que, según queramos verla, será un estado pasajero.
En mi último viaje, mis amigos de la universidad me dijeron en modo cariñoso que cada vez que me veían, era más "guiri". Tal vez por el look, tal vez por mi cara de sorpresa cuando me contaban ciertos cotilleos. Pero sea cual fuera el motivo, me dije a mi misma que en el fondo sigo siendo yo. Lo único que he hecho ha sido adaptarme a mi país de acogida de la mejor forma posible. He tomado lo bueno (porque no nos engañemos, en cada lugar se cuecen sus habas) junto con lo que yo traigo de mi país, y vivirlo. Vivirlo con optimismo y transmitirlo a mis hijas para que el día de mañana ellas también puedan aprovechar al máximo las culturas que sus padres les han enseñado.
De nada sirve quejarse, o lamentarse constantemente de lo que hacíamos en nuestro país o de cómo eran las cosas. Porque incluso si no nos hubiéramos mudado, los cambios habrían sucedido sí o sí. En su lugar, es mejor tomarnos las cosas como una oportunidad de crecer, de madurar y ser mejores. Porque abriendo los ojos al mundo, podemos conocer nuevos horizontes.

¿Has sufrido también el síndrome del expat? ¿Cómo lo llevas tu? ¿Te animas a compartirlo? 

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4 comentarios

  1. Me siento muy identificada en lo que cuentas. Yo después de 6 años fuera de casa, siento mi hogar en Múnich. Me encanta volver a Valencia pero siento que mi vida construida está hoy por hoy en Alemania.
    De todas maneras, siempre tendremos el corazón partido.. puesto que si me fuera de Múnich echaría de menos un montón de cosas. Pero, como dices tú es cuestión de actitud: tomar lo bueno de cada sitio/cultura y a disfrutar, aprender y vivir.

    :)

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  2. Efectivamente, cuando llevas un tiempo viviendo fuera, es como si echaras raíces porque vives unas experiencias que marcan un antes y un después.

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  3. Tardo en responderte, pero es que me cuesta, la verdad es que lo paso muy mal cuando vuelvo a Espańa, lo veo como un país descarrilado, lo del sol que te gusta tanto, para mi es tortura, ya no estamos acostumbrados a los 38°C que tuvimos de media en Madrid en junio. Por no hablar del tema político; llevo más de 20 ańos fuera y he vivido en países de la órbita soviética y me río de las tonterías que dicen ciertos partidos. Y les molesta que las nenas tengan la tonada argentina, pero si nacieron allí!!.
    Ay entre expatriadas nos entendemos muy bien. Y creo que somos más tolerantes y flexibles.
    Besos, paisana.

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    1. Hola Gem, te entiendo a la perfección cuando después de tanto tiempo como es tu caso, te has hecho más a tu país de acogida. A mí me pasa que me he acostumbrado a ciertas cosas de los daneses que me parece que funcionan mil veces mejor que en España. Y claro, cuando tengo que hacerlo en Madrid y no es igual, me desespero o me abrumo. Y lo de los políticos, me hago a la idea de tus impresiones. A mí me pasa cuando veo lo que veo por la tele y en las noticias y me pregunto qué es lo que pasa... Mucho ánimo porque no nos queda otra.

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