crianza

¡Alto! ¿Eso lleva azúcar?

febrero 13, 2017

El fin de semana pasado me encontraba con una par de madres españolas, y entre chascarrillo y risa, empezamos a hablar de cómo ciertos hábitos alimenticios habían cambiado en nuestras vidas desde que nos mudamos con los vikingos.
Cierto es que cuando no tienes hijos, te cuidas (o al menos lo intentas) procurando no comer mucha "comida basura". Pero al final (o tal vez sea yo) te relajas un pelín y acabas cayendo en la tentación con algún dulce por aquí, u otra cosa que luego te las verás para quitártelo en el gimnasio.
Sin embargo, observando a los daneses para entender mejor cada día la sociedad en la que vivo, me he dado cuenta que en cuestión de comida infantil, no se la juegan. Y con ello me refiero a que controlan mucho lo que los niños comen.
No estoy diciendo que en otros países no se haga (y espero que no se me malinterprete) pero los hábitos de alimentación son diferentes a los que yo, como madre española, estoy acostumbrada.

En Dinamarca existe lo que se conoce como "Sukkerpolitik" (o política del azúcar) establecido en cada municipio. Se trata de un movimiento y esfuerzo de las administraciones por controlar la cantidad de azúcar que los niños consumen en las instituciones, ya bien sean guarderías o colegios. En los últimos años se han tomado todo tipo de medidas para fomentar que el consumo de azúcar refinado sea nulo. Por poner un ejemplo real que yo he visto en la guardería de mi hija. Cada vez que se celebra un cumpleaños, nos piden que los padres traigamos fruta y nada de dulces o caramelos. ¡Que no se os ocurra si no queréis problemas! En otros centros donde cuentan con una cocina y se prepara la comida, existen hojas informativas de lo que los niños comen cada día. Os puedo asegurar que el consumo de frutas y verduras (ya bien sean en trozos o en smoothies caseros) es bastante elevado.

Cuando los niños van al colegio, los padres tenemos que preparar la comida. Es muy común que en los tuppers te encuentres tentempiés saludables de verduras, como zanahorias, pepinos con la piel en rodajas o incluso tiras de pimientos crudos (sin cocinar). Y que no te sorprenda que muchos niños disfruten cada bocado (empezando por mi hija). No suelen llevar comida caliente porque eso se sirve en los hogares (aquí la cena es el plato más importante pero lo dejaremos para otro post). De esta manera, las propiedades de las vitaminas en las verduras se mantienen mejor que si estuvieran cocinadas al vapor. 

Y por último un "must" que nunca, nunca falta es el famoso "rugbrød" o pan negro. Su alto contenido en cereales y fibra debe estar presente sí o sí. Además que es un pan que sacia enseguida y mucho más saludable que un pan blanco. Yo no he podido acostumbrarme a él después de tanto tiempo, pero en Dinamarca es casi (me atrevería a decir) un símbolo nacional que ningún danés podría vivir sin ello.

Desde mi punto de vista, me parece una iniciativa estupenda. Como decía, incluso yo misma me he visto influenciada en cierta medida. Aunque mantengo mis raíces de comida mediterránea (donde es saludable comer un poco de todo), reconozco (por poner un ejemplo) que los desayunos en casa no son de bollería (las ensaimadas, las magdalenas, las galletas Cuétara, etc no existen por aquí a menos que un día nos dé por cocinar un bollo casero). En su defecto, los hemos sustituido por tostas con aceite o avena con trozos de fruta fresca o de temporada. Eso sí, el Cola Cao no ha salido de nuestras vidas (como lo es el pan negro para los daneses).

¿Qué es lo que más te ha llamado la atención? ¿Practicas algún tipo de "sukkerpolitik" en casa? ¿Estás de acuerdo con este tipo de hábitos? 

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