infancia

Anécdotas curiosas de los niños bilingües

enero 19, 2017

Es curioso ver cómo la mente de un niño funciona cuando tiene que expresarse. Mas aún ver el desarrollo lingüístico cuando están expuestos a varios idiomas.
Mi Princesa va camino de tres año y cada vez que viajamos a España me asombro de ver la cantidad de palabras que asimila en unos días y cómo el desarrollo de ambos idiomas ( habla danés y español) crece por igual. Ya quisiera yo esa virtud cuando me tocó aprender danés. Cierto es que la mente de un adulto no funciona igual que la de un niño pero admito que en los últimos años, me es más familiar el danés gracias a mi hija. Aprender con ella el dichoso idioma resulta más fácil y divertido.


Sin embargo, hoy quería contaros algunas anécdotas curiosas por las que los pequeños pasan. Utilizando como conejillo de indias a mi nena, estoy segura que para los que tenéis hijos bilingües, las situaciones os resultarán familiares.

Totum Revolutum

Durante el primer año, la Peque hacía uso de las palabras que sabía para expresarse sin distinción. Lo mismo te metía una palabra española con otra danesa sin miramientos. Mientras fuéramos capaces de entender lo que decía, todo era válido para ella. Claro que yo tenía que estar insistiendo en traducírselo al español, ya que el danés es lo que más escuchaba. ¿Os podéis imaginar la cara que se me ponía alguna vez cuando oía esas frases tan variopintas?
"Mor, ikke tomate aquí" (viene ser "Mamá, tomate aquí no"). O "Det no gusta mig" ( "Eso no me gusta").

El orden de la oración afecta... Y mucho, skat

Pasado el año, la Peque se dió cuenta que tanto el Vikingo como yo, hablábamos dos idiomas diferentes. Hasta ahí la cosa iba bien porque al año y medio entendió que conmigo tenía que hablar un idioma y con papá otro. La locura se desató (y sigue de vez en cuando inevitablemente) porque el danés y el español no se parecen en nada. Son idiomas con distintas raíces lingüísticas y por ende, gramática diferente.
Recuerdo que la pobre me cambiaba el orden de las palabras y yo, amante de las Letras, me chirriaba el oído, me daban los siete males cada vez que escuchaba algo así como " Yo quiero la gran muñeca" ( traducido del danés "Jeg vil have den stor dukke"). U otras lindeces en las que el plural o el género se mezclaban. ¡Madre mía si Cervantes levantara la cabeza!

Lo que necesitas es un traductor simultáneo

Adorados dos y tres años, esa edad en la que los niños tienen ocurrencias únicas, ideas de bomberos como diría mi abuela. Nos encontramos en esa edad en la que la Peque ya hace la distinción de los idiomas sin problemas, sabe más palabras y distingue de inmediato qué idioma escucha.
Lo mejor viene cuando la situación cotidiana se convierte en momento propicio para desarrollar dotes diplomáticas.
Como aquel día en el que yo, acabando de preparar la cena, digo eso de "La cena está lista. A comer". Y de inmediato oigo a la Peque saliendo como un rayo al salón donde se encuentra el Vikingo, quien parace ser que no ha entendido el mensaje, y mi hija, con un brazo en jarra dice al momento en danés: " Far, Mor siger at det er spisetid". Ahí tienen el traductor simultáneo para situaciones críticas.

¿Qué experiencia curiosa has experimentado? ¿Compartes alguna situación graciosa de niños bilingües? ¡Anímate!

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3 comentarios

  1. Hola Teresa! Buscando artículos sobre la Sirena, he dado con tu blog. Pues es verdad lo que dices. El hijo de 2 años y medio de una amiga española y padre holandés, también ha desarrollado esa maravillosa habilidad. El niño estaba hablando en holandés con mi novio, y luego nos escuchó a mi y a mi hermana y se dirigió a nosotras en español. Que no daría yo por aprender así de fácil el holandés!

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    1. ¡Hola y gracias por tu comentario! Es una maravilla lo que los niños pueden aprender y el gran regalo que les podemos dar aprendiendo dos idiomas.

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  2. Hola Teresa! Buscando artículos sobre la Sirena, he dado con tu blog. Pues es verdad lo que dices. El hijo de 2 años y medio de una amiga española y padre holandés, también ha desarrollado esa maravillosa habilidad. El niño estaba hablando en holandés con mi novio, y luego nos escuchó a mi y a mi hermana y se dirigió a nosotras en español. Que no daría yo por aprender así de fácil el holandés!

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