reflexiones

De esos domingos muy "hygge"...

noviembre 08, 2015

Este post son de esos espontáneos. De esos que una no se prepara, que no están marcados en el calendario de entradas. Son de esos que no sabes por qué, tienes la necesidad de escribir y compartirlo con los demás. Y que como dirían por estas tierras, es algo muy "hyggeligt"(acogedor).

Hoy ha sido un domingo especial, de esos dias en los que prestas atención a las cosas cotidianas que te rodean todos los dias y que nunca les das importancia, o que simplemente no te paras a pensar porque la "rutina" no te lo permite.

Princesa y yo nos fuimos a dar un paseo al parque, a disfrutar del fabuloso día soleado que nos ha traido este día de noviembre. Y nos lo hemos pasado como nunca. Por primera vez en mucho tiempo, mientras veía como jugaba, pude apreciar el color de las hojas de los árboles, en especial de un árbol con una especie de frutos rojos que no he podido evitar no tomar una fotografía. El café que me tomaba hasta tenía un sabor diferente a otras ocasiones. Y de ahí me puse a pensar que estamos tan absortos en nuestro día a día, que no nos paramos a apreciar las maravillas que nos rodean.
Es por eso que los daneses utilizan la palabra "hygge", para describir cuando algo es acogedor, entrañable. En concreto para describir cuando un momento es único, especial y en el que se disfruta el ahora, lo que está pasando, y que transmite una sensación de bienestar que deseas que no se acabe.
No es una palabra fácil de traducir en otros idiomas pero cuando llevas un tiempo viviendo en Dinamarca, la incorporas rápidamente en tu vocabulario.

Entre los muchos pensamientos que rondaban mi cabeza, me preguntaba por qué vamos de aquí para allá como si la vida nos fuera en ello. Por qué todo tiene que ser con prisas y tan planificado que apenas hay espacio para la espontaneidad. Y el ir así por la vida no creo que sea muy sano. Porque sin darnos cuenta, se lo transmitimos a nuestros hijos y a aquellos que nos rodean. No apreciamos lo que hay a nuestro alrededor y sobre todo, parace que no estamos satisfechos con lo que tenemos. 

Cuando me fijaba en mi princesa, tranquilamente sentada en la arena, disfrutando de su momento de juego con una simple pala, pude observar que era feliz. Obvio que los niños pequeños no tienen las preocupaciones ni las obligaciones que los adultos, pero al menos, el momento que tienen de juego, lo disfrutan al máximo. Sin embargo, yo tengo la impresión que nosotros no lo hacemos. Tal vez sea porque nos exigimos a nosotros mismos más de lo que debiéramos, tal vez queremos aparentar lo que no somos, o que por alguna razón se nos ha impuesto vivir así. Pero de verdad, yo he llegado hoy a la conclusión que no merece la pena.

El caminar por nuestro barrio y ver cómo princesa cada vez da sus pasos con mayor seguridad y firmeza, me hizo que entrara en una alegría que no creo que pueda describirla con palabras. Pero fue y es una sensación con mucha ilusión, que para mí me ha servido para abrir los ojos. Abrir los ojos y disfrutar de los momentos llenos de pequeños detalles. Momentos que sólo pasan pocas veces en la vida y que se deberían apreciar. Momentos muy "hyggeligt" que merece la pena detener lo que estés haciendo y admirarlos mientras duren. ¡Feliz tarde de domingo!

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5 comentarios

  1. Toda la razon. Yo hace un tiempo.hice una reflexion parecida y ahora intento cuando veo que hago algo pensando en otra cosa...parar. parar y concentrarme.en lo que hago. Sea caminar o escuchar musica o escribir o jugar con mis hijas. Se siente de otra manera...

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    1. ¡Exacto! Se entiende y se ve de otra manera. Y con tanto estrés y todo a carreras, se nos pasa el tiempo y no lo disfrutamos.

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  2. Toda la razon. Yo hace un tiempo.hice una reflexion parecida y ahora intento cuando veo que hago algo pensando en otra cosa...parar. parar y concentrarme.en lo que hago. Sea caminar o escuchar musica o escribir o jugar con mis hijas. Se siente de otra manera...

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  3. :) Si tenemos que reaprender a vivir el ahora...Sin duda sabíamos hacerlo en nuestra infancia pero es verdad que en nuestra rutina vamos corriendo, con estrés, absortos en nuestros pensamientos y ¡se nos va la vida! se nos va sin ser felices porque nos perdemos como dices "los momentos llenos de pequeños detalles"... Gracias por recordarnos que tenemos que parar de vez en cuando a simplemente detenernos y observar, saborear el café y agradecer lo que tenemos. Un abrazo muy fuerte.Raquel

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    1. Hola Raquel. La verdad que sí. Y lo que más me llama la atención es que nuestros peques en ocasiones nos están mostrando la respuesta a muchos de los problemas (que en realidad no son problemas, sino nosotros que los hacemos más grandes de lo que son). Vivir el día a día con un poquito más de sosiego es ganar en calidad y bienestar con uno mismo.

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