reflexiones

Amigos y tiempo libre cambian cuando tienes hijos

septiembre 07, 2015

No sé a vosotr@s pero desde que tengo a mi hija, las relaciones con los amigos y las veces que salgo han cambiado. Me explico. Cuando una decide dar el paso de tener hijos, es consciente de que ya no saldrá casi todos los fines de semana, sino dos veces. Que cuando salgo no estaré hasta las tantas sino que volveré más temprano porque mi princesa a las 7:30 se levanta como un reloj y no entiende de fines de semana. De eso y otras cosas somos conscientes. Pero lo que no tenía tan claro, o mejor dicho, no pensé que cambiaría mucho, eran mis relaciones con los amigos.
Los daneses, como muchos cuando somos jóvenes, les gusta salir como al que más. Y suelen estudiar en otra ciudad de donde son. Suelen alquilar pisos o los padres suelen comprar lo que se conoce como “forældre købt” (en vez de pagar alquiler, los padres compran el piso y cuando el hijo acaba de estudiar, se vende.) Los pisos donde suelen vivir son bastante pequeños. De uno o dos dormitorios como mucho pero que hacen su función mientras se es estudiante. El reto viene cuando deciden tener hijos. Es cuando deciden mudarse a las afueras, a la naturaleza preferiblemente y casi si me apuráis en el medio de la nada. Tienen la idea que los niños necesitan crecer en la naturaleza y no en las ciudades. Yo tengo mi opinión al respecto pero que ahora mismo no voy a contar. Tal vez en otra ocasión. ¿Cuál es el reto entonces? Pues que resulta imposible hacer planes porque no sólo requiere de una preparación de logística para dejar a los niños con alguien, sino que además, te toca irte al medio de la nada en coche sí o sí (adios a los mojitos). El problema viene cuando siempre eres tú la que vas y no a la inversa. Y al final, acabas viéndoles cada vez menos.
Decides pasar página y no darle importancia. También hay otros amigos que todavía no tienen hijos, viven en la misma ciudad que tú y con los que sigues manteniendo el contacto ( o eso pensabas). Porque derrepente, apesar de la proximidad no entienden que ya no puedes improvisar las escapadas como antes porque tienes que coordinarlo con el padre de la criatura. No son conscientes que no puedes estar hasta las tantas porque tu hijo se despierta temprano y si no duermes, al día siguiente no te puedes quedar en la cama hasta cuando quieras. Y es entonces cuando empiezas a darte cuenta que cada vez te llaman menos, o no te proponen tantos planes como antes.
La vida cambia cuando uno tiene hijos. Cada uno decide cuándo tenerlos. Y no es incumbencia de nadie entrometerse en la vida personal. Pero te da que pensar si de verdad aquellas personas que considerabas como amigos, realmente lo son cuando notas que te dejan de lado porque ya no eres “tan divertida” como antes. O que ellos no se van a mover de donde están por intentar verte ni siquiera para que los niños tengan un rato para jugar juntos y socializarse. Yo no sé si al resto le pasa lo que a mí. Ni si les parece normal o no.
No considero que mi personalidad haya cambiado desde que mi hija nació. Cierto es que tienes mayor responsabilidad y que el tiempo es oro. Pero sigo siendo la misma persona que se divierte con los amigos cuando sale o la que disfruta con una buena conversación. Sin embargo, y creo que muchas estarán de acuerdo, es que te cambia la perspectiva de tu vida porque ves las cosas desde otro punto de vista. ¿Pero eso significa que tus relaciones con los amigos cambien? ¿Vosotras qué opináis?

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2 comentarios

  1. Hola Teresa!

    He llegado a tu blog no sé muy bien cómo ,creo que a través de quién te lo diseñó, que estaba en su blog como referencia y como yo también vivo fuera de España (en Estocolmo concretamente) me ha llamado la atención :)

    He estado leyendo tus "reflexiones" y me han gustado, y al leer esta he sentido la necesidad de escribirte, aunque no sé si lo leerás porque es de hace tiempo. Yo no tengo aún hijos, pero tengo 2 sobrinos con una relación muy cercana (no de los que ves cada 15 días sino casi a diario). También tengo amigos con y sin hijos. Digo esto para ponerte en situación un poco, jaja.

    El caso es que me he sentido identificada con tu post, en parte, y en parte desde "el otro lado". El lado de los que no tenemos hijos... y es que es algo que he hablado con mi hermana varias veces y he pensado que quizás pudiera interesarte.

    Yo sigo quedando con la gente, independientemente de que tengan hijos o no, pero la cosa es que ese "detalle" marca una diferencia, estilos de vida a veces muy diferentes, con sus horarios diferentes. El tema de las actividades no siempre es taaan diferente (hay padres super juerguistas y gente sin hijos muy caseros, no siempre valen esas "etiquetas").

    Lo que yo siento es que hay que comunicarse más y tener mucha empatía. No creo que mi hermana ahora sea "menos divertida" como tú comentas, pero sí es cierto que sus horarios son muy diferentes. Comen mucho antes, hay que echarse siestas por los peques, elegir sitios con mucho ojo a veces, etc. A ella le hace gracia que un fin de semana yo quiera dormir hasta tarde y se olvida que ella antes hacía lo mismo, o que sólo ponga una lavadora a la semana y no a diario como ella. Detalles...

    Desde mi lado pues yo echo en falta conversaciones algo más profundas, que no se interrupan cada minuto, tiempo de hermanas, que no me "culpe" porque tenga más tiempo libre o no me apetezca más que descansar sin tener que ir a ayudarla... Más detalles.

    Y la conclusión a la que hemos llegado, pues es esa, comunicarse y tener empatía ayuda mucho. Recordar que uno elige determinado estilo de vida y que no todos tendrán que entenderlo. Entender que tú verás las cosas de una forma y que si quieres que otros te entiendan quizás tendrás que empezar por compartirlo. Que simplemente son estilos diferentes pero no incompatibles, y lograr ese equilibrio es "el reto" ;) Por eso hablar ayuda tanto.

    En fin, me he enrollado como para escribirte un email, pero lo dejo por aquí mejor. Un abrazo!
    Clara.

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    1. Hola, y muchas gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo contigo que la clave para el entendimiento y el balance es comunicación o diálogo. Esta reflexión la hice en su día, porque (y no es por generalizar) me había dado cuenta que algunos de mis amigos, la relación no era igual. Y eso lo entiendo y lo comprendo, pero a veces, cuando ves que tu pones de tu parte por mantener esa relación a pesar de contar menos tiempo, te apena cuando ves que la otra parte no responde o no de la misma manera. Es entonces cuando empecé a observar y llegar a estas conclusiones. Por supuesto que también tengo otros amigos que aún no teniendo hijos, siguen ahí, quedando y apoyando por mantener la amistad. Pero otros, por el contrario, no. Asi que llegas a la conclusión que si has hecho todo lo que estaba a tu alcance y la cosa no ha salido adelante, en vez de ofuscarte lo aceptas. Y como yo me digo, puede que ahora la cosa se distancie, pero quién sabe. La vida da mil vueltas y puede que nos volvamos a reencontrar más adelante. Un abrazo!

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